Cada montaje empieza antes de llegar a su destino.
Antes de que cualquier pantalla LED salga de nuestro taller, dedicamos tiempo a comprobar que todo funciona exactamente como debe. Realizamos vídeos test con el mismo contenido que reproducirán después para verificar que todos los módulos responden correctamente, que los colores son uniformes, que el brillo es el adecuado y que no aparece ningún fallo durante el funcionamiento.
Aunque pueda parecer un paso sencillo, es una de las partes más importantes de cada proyecto. Detectar cualquier incidencia en el taller nos permite solucionarla con calma, sin prisas y antes de que el material llegue al lugar de la instalación.
Cuando llega el día del montaje, nuestro objetivo es que todo encaje a la primera. Por eso preferimos invertir tiempo antes de salir que encontrarnos con sorpresas una vez la pantalla ya está instalada. Son esos pequeños procesos, muchas veces invisibles para el cliente, los que marcan la diferencia entre simplemente montar una pantalla y entregar un trabajo bien hecho.